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La inteligencia emocional y cómo vivirla en familia

Lic. María Cristina Fernández

Emocional 1

 

Durante muchos años se le dió una importancia exaltada a las habilidades intelectual y a las habilidades académicas, ignorando casi por completo las emocionales y asumiendo que estas se aprenden de manera intuitiva. Pero los estudios muestran que no hay relación entre el éxito en un sistema escolar tradicional y el éxito profesional, la realización personal ni la felicidad. En cambio las personas con habilidades emocionales desarrolladas tienen más probabilidad de ser eficientes y productivas en su vida así como sentirse realizados.

“Es con el corazón como vemos correctamente, lo esencial es invisible a los ojos”
Antonie de Sanint Exupéry, El Principito

Con esta frase Daniel Goleman comienza su libro: La inteligencia emocional, por qué es más importante que el cociente intelectual. Donde presenta el estudio científico de las emociones, su estructura neuronal y la importancia que tiene en la vida. Comienza abriendo la puerta a la idea que eso que durante mucho tiempo no se tomo en cuenta, eso que no se había volteado a ver, lo que comúnmente se refiere a asuntos del corazón, es la clave para una vida feliz.

Las emociones son impulsos para actuar. Es extraño, pero las personas adultas somos los únicos en el mundo que tiene separados estos impulsos de sus acciones. Por alguna razón hemos aprendido que hay emociones buenas y malas y que mostrarnos tristes o enojados frente a la gente es una señal de debilidad. La realidad es que emociones como la alegría, ira, tristeza, sorpresa, etc. son reacciones naturales que nos permiten valorar las situaciones y tomar decisiones. 

La inteligencia emocional no contradice el cociente intelectual (I.Q.)… simplemente son cosas diferentes. El problema está cuando uno de estos domina al otro, como cuando nos negamos a nosotros mismos lo que sentimos o cuando respondemos a una situación de manera pasional; ese momento en el que, antes de darnos cuenta, estamos gritando o diciendo algo de lo que después nos arrepentiremos. ¿Por qué pasa esto?

Es muy interesante estudiar el funcionamiento neurológico de las emociones pues se ha demostrado que, en efecto, puede ser que las emociones lleven a una acción antes que esta se vuelva completamente racional, es decir, nos podemos dejar llevar por las pasiones. Pero con estos mismos  estudios se ha descubierto algo que ha cambiado la manera de ver la educación, existe una inteligencia emocional y se puede enseñar desde la infancia para vivir de una manera más plena.

Las habilidades emocionales básicas a las que se refieren Goleman (Goleman, 2016, pág. 64) y muchos otros autores que hablan sobre inteligencia emocional son:

  • Conocer las propias emociones: la conciencia de uno mismo, es la capacidad de reconocer un sentimiento mientas ocurre y resulta la clave de la inteligencia emocional. Se refiere a lograr identificar en el momento “esto que siento es tristeza” y de reflexionar sobre lo que nos lo provoca.
  • Manejar las emociones: es la capacidad de autodominio, de mantener bajo control las emociones perturbadoras y permite recuperarse más rápido de las dificultades de la vida. No se refiere a que vivamos en alegría sino a que aprendamos a vivir las altas y bajas de la vida. Por ejemplo lograr superar un mal humor.
  • La propia motivación: lograr postergar la gratificación y ordenar las emociones al servicio de un objetivo es esencial para la auto motivación, el dominio y la creatividad. Poder trabajar arduamente sabiendo que valdrá la pena… esta es la base para todo tipo de logro.
  • Reconocer emociones en los demás: la empatía se basa en la autoconciencia emocional, al conocer cómo expreso cada emoción puedo detectarlas en otros.
  • Manejar las relaciones: al conseguir el dominio de las habilidades anteriores se logra manejar las emociones de otros para favorecer un ambiente agradable en un encuentro, inspirar confianza, prosperar en las relaciones íntimas y tranquilizar a otros.


Emocional 2

Si nos tomamos unos minutos para reflexionar, nos daremos cuenta que estas habilidades son las que día a día marcan la diferencia entre las personas que destacan y las que no, las que logran sus sueños y las que se dejan llevar, las que logran ser resilientes ante las dificultades de la vida para ser felices. ¿No es esto lo que queremos enseñar a las nuevas generaciones?

 

Ahora piensa por unos segundos ¿Qué emociones son las que sientes más seguido? ¿Qué las provoca? ¿Cómo reaccionas? Y vayamos un poco más profundo ¿Puedes identificar cuándo aprendiste a reconocer tus emociones? ¿Qué te dijeron cuando mostraste enojo o tristeza? ¿Quién te modeló cómo reaccionar cuando te sientes de una forma u otra? En resumen ¿Cómo aprendiste a vivir tus emociones?

Los primeros años son la base de la inteligencia emocional aunque esta se siga desarrollando y se pueda trabajar a lo largo de la vida. La educación emocional comienza en la cuna con las primeras expresiones como el llanto, cuando los padres atienden y calman el bebé descubre que sus necesidades pueden ser cubiertas. A partir de esto todas las interacciones serán significativas para aprender habilidades emocionales.

 “La vida en familia es nuestra primera escuela para el aprendizaje emocional; en esta caldera aprendemos cómo sentirnos con respecto a nosotros mismos y cómo los demás reaccionan a nuestros sentimientos; a pensar sobre estos sentimientos y qué alternativas tenemos a interpretar y expresar esperanza y temor. Esta escuela emocional no sólo opera a través de las cosas que los padres dicen o hacen directamente a los niños, sino también en los modelos que ofrecen para enfrentarse a sus propios sentimientos y a los que se producen entre los padres” (Goleman, 2016, pág. 224)

 

Durante toda la infancia se pueden aprender habilidades emocionales si tomamos el tiempo de enseñarlas, algunas ideas prácticas son:

 

  • Dale su lugar a cada emoción sin demeritar o calificar, ninguna está bien o mal simplemente son emociones. Es igual de válido estar contento que enojado o ansioso. Sean creativos como familia para explorar cada emoción y explicarla dependiendo del nivel de desarrollo de tu hijo.
  • Ayuda a tu hijo a identificar sus emociones nombrándolas en el momento “estás contento porque vamos a pasear” o “estás triste porque se rompió tu juguete” Es importante resaltar que en el momento que tu hijo vive una emoción no es buena idea intentar educar, es decir, cuando está enojado y grita no es buen momento para explicarle lo que es el enojo y cómo se vive. Simplemente nombra la emoción y recuérdale lo que ya han hablado por ejemplo “Puedes gritar pero no puedes pegar”
  • No escondas tus emociones, está bien que tu hijo te vea llorar un día y le digas “estoy triste porque una amiga está enferma” tampoco necesitas darle todo un diagnóstico explicando la situación de tu amiga, pero al verte triste él entenderá que la tristeza es normal y seguramente también practicará la empatía y la forma de calmar al otro cuando intente consolarte. ¡Ojo! Está aprendiendo de tus reacciones, por más que le repitas cómo actuar cuando está enojado el mayor ejemplo serás tú cuando, por ejemplo, estés en el tráfico.
  • Comprende lo que tu hijo está viviendo, ponte en sus zapatos y toma sus emociones en serio dándole el espacio y las herramientas para expresarlas. No le quites importancia diciendo cosas como “no pasó nada” o “no es para tanto” mejor retómalas diciendo “entiendo por qué te asustaste pero estás bien”
  • Ayúdalo a desarrollar la habilidad de postergar la gratificación con rutinas bien establecidas donde por ejemplo: para sacar otro juguete es importante guardar el que estás usando.
  • También puedes explicarle lo que se espera de él con anticipación para fomentar el autodominio “vamos a entrar a una tienda donde no se debe tocar nada, cuando salgamos podemos ir al parque” ¡Ojo! Es muy importante conocer el desarrollo de tu hijo y no pedirle cosas para las que no está preparado, esto sólo aumentaría el nivel de estrés en tu familia.
  • Utiliza diferentes estrategias para fomentar la empatía como leer un cuento y luego piensen cómo se sintió cada personaje, jugar con muñecos interpretando diferentes emociones y mostrando opciones de qué podría hacer en cada situación.
  • ¡Juega! El juego abarca todas las habilidades emocionales y le permite practicarlas, también aprenderá que es capaz de hacer cosas increíbles como crear un mundo donde todo es posible. Que juegue solo, con otros niños, contigo, que juegue en el parque, en la sala, en Gymboree. Recuerda que el juego es su actividad principal, lo que aprenda ahí perdurará durante toda la vida.

Emocional 3 

Nuestro mundo en general vive una crisis emocional, son muchas las noticias que nos bombardean donde el centro es la incapacidad de las personas para tomar decisiones adecuadas pensando en el bien común. La educación emocional dentro de tu familia es una semilla que dará frutos no sólo para tu vida y la de tus hijos sino para toda la sociedad.  

 

 

 

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